dissabte, 4 de març de 2017

La música

Una canción por si sola podía transformar sus emociones, y un ritmo, una melodía podían llevarle a un momento de su vida , a vivencias que habían quedado en su memoria gracias a la música, incrustada en su ser más profundo. Se podría decir que su vida tenía una banda sonora propia, desde bien pequeña, y que ciertas canciones, por sus letras, podían definir acontecimientos y sentimientos, pasiones y desamores, encuentros y despedidas, amores y desengaños, en definitiva, una definición de su ser interior que ahora se estaba atreviendo a explorar y enfrentar.
Era tan importante poner una melodía a cada etapa, a cada persona, a cada emoción, como tener al lado ése cuaderno en el que recogía todo lo que con la boca y con el cuerpo no era capaz de expresar, pero que con palabras escritas, iba tomando la forma con la que ella vivía su vida. Sentía que para poder seguir adelante era importante ponerle palabras a lo sentido, pues en ocasiones un pensamiento, una emoción la obsesionaban hasta el punto de no dejarla descansar, se le aparecía de manera repetitiva, hasta que conseguía escribir en un cuaderno aquéllo que la desbordaba dándole salida y realidad. De lo contrario, le pasaría como cuando de niña confundió realidad con imaginación. De aquellas escenas no tenía recuerdo sonoro, sino silencio, sólo silencio, como si fuera no hubiera mundo, como si dentro, ella misma no existiera.
Los pensamientos se le amontonaban, los sentimientos la desbordaban, al no atreverse a compartirlos por sentirse absurda, poco importante, desagradable incluso.
El día que los escribió para él en un papel, supo cuan importante era ponerle nombre a todo aquello que se le había atascado en la garganta y nunca fue capaz de gritar. Pero no había música.No hubo música tampoco cuando estuvo con él. Ahora podía hacer una similitud de las dos vivencias, pues de daba cuenta de que en ambas la música desapareció de su vida, pero no de su ser, pues al salir a flote, la música se convirtió una cuerda de salvación.
Se trataba ahora de no olvidarse de que la música era para ella, sinónimo de libertad.

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