dimarts, 7 de febrer de 2017

La línea de peligro.

Con aquel mensaje, ella sintió que ambos estaban a punto de traspasar la delgada línea roja que los mantenía al margen de la zona de peligro. Hasta el momento, las conversaciones se paraban en el punto en que se acercaban a esa línea invisible. Aquel día se encontraron y tan solo intercambiaron mensajes superficiales, a instancias de ella, que quiso poner a prueba la frialdad de la situación. Quería compartir con su amiga sus pensamientos,la confusión en la que se encontraba inmersa. Ya se lo había contado a su confidente, porque se lo supo leer en el rostro.Lo que hubiera podido ser y no fue, estaba aquí, ahora. Él había vuelto a hacerse presente en la vida de ella, en la que entró de repente y sin avisar, como quien no quiere la cosa. El juego había empezado a tomar un camino demasiado lleno de riesgos, absolutamente evitables. Cuando ella le pidió el número de teléfono a él, enseguida supo que habían pasado a otra fase: si no ponían freno, se iba a traspasar la línea roja que les separaba del peligro. Fue una noche mientras hablaban de la actual relación de él con Flor. En lugar de enfocar la conversación hacia las predicciones de futuro, ésta de repente se giró hacia el pasado, hacia el momento en que ambos se conocieron. Si se seguía en esta línea, ella advirtió a Jítxol del peligro que corrían. Aunque no era su intención, ella percibió que a él le gustaba el juego. Con todo, no tocaron el tema, nunca,pues si lo rozaban, ya se entraba directamente en la zona pantanosa. Era mejor hablar sobre otros temas que recordar las largas charlas en la juventud, en la noche, bajo las estrellas, en el patio de la casa o en la playa solitaria. Como decía su amiga:"_ Si se acerca, cae rendido."

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