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divendres, 10 de març del 2017

Como todas las mañanas

Como todas las mañanas, me dejo llevar por el tren hasta el trabajo. Cada mañana a la misma hora, las mismas personas, más las que cambian, nos saludamos, esperamos a que llegue el nuestro. A esta hora, como todas las mañanas, viene casi lleno, con las mismas personas cada día, excepto algunas que, según el día de la semana, se suben al mismo que yo. Entramos, nos sentamos cada mañana en los mismos lugares, una prefiere el primer vagón, otro el segundo, otras entran con prisas, sin elegir, donde les quede un lugar. Mi lugar, siempre el mismo, enfrente de quien ocupa también cada día, siempre el mismo. No es de aquí, mira a los ojos, saluda, media sonrisa,cara de sueño.
_ Buenos días, me dice,
_ Buenos días, le digo.
El acento le delata,una mañana al saludar, no me resisto y le pregunto:
_ Eres de Colombia, te puedo preguntar de dónde?
_ De Cali, me dice.
_ Conozco Cali,le digo: Viví allí hace unos años, 26 para ser exacta.Desde entonces, sigo con interés todo lo que pasa en el país...

Siguiente estación, nos despedimos. La próxima semana, en el mismo vagón , en el mismo sitio, seguimos la conversación, como todas las mañanas.

diumenge, 5 de març del 2017

La risa.

Había ido al parque de atracciones con su padre, como todos los años al acercarse su cumpleaños; él subía con ella a las atracciones que le pedía, nunca le dio un no por respuesta, entraban en la montaña rusa, en el paraguas chino, en aquella barca que navegaba en el aire mecida por unas olas invisibles que la colocaban en posición vertical, hasta que el estómago daba un vuelco y la adrenalina corría por el cuerpo.Se acordaba bien de todo aquello, porque un lunes, en la clase de lengua española, les mandaron escribir una redacción sobre lo vivido el fin de semana.
Sus compañeras solían escribir sobre lo que habían hecho en la casa que tenían en la urbanización para pasar fines de semana y vacaciones. Ella, nunca tuvo algo así, la familia había perdido posición económica y su vida era austera, muy austera. Sin embargo, cuando se montaban las atracciones en la ciudad, su padre siempre la acompañaba y se subían juntos a cualquier cosa, hasta que el presupuesto se terminaba. Había que escoger bien, se trataba de pasarlo lo mejor posible, e ir repitiendo aquello que la divertía, alternando con algunas novedades atractivas, como fue aquel año, el tren de la casa del terror. Le encantaba entrar con su padre, quien con su sentido del humor le sacaba carcajadas en lugar de gritos terroríficos, reían juntos, a ella le gustaba escuchar reír a su padre, sentía que era una necesidad , que tenía pocas ocasiones para hacerlo, y las aprovechaba con ella. Ante la adversidad o la inconveniencia, él sacaba un humor sarcástico que provocaba unas carcajadas sentidas, sonoras y liberadoras en ambos. Quizás éso les descargaba del secreto que ambos guardaban, tan bien escondido, y tan opresor a la vez. Esas carcajadas eran un momento de complicidad, de entenderse sin mediar palabra, de compartir una manera de ver la vida descarada y descargada. Ahora podía entender su propio sentido del humor, y el papel que éste jugaba en su vida: descargo de la tristeza, de la vergüenza y de la culpa, a la vez que descaro para enfrentar con fuerza cualquier situación adversa.

Esper no fer tard.

Varem canviar de casa la meva mare i jo, al tercer pis d'aquella finca, jo tenia sis anys, em preparava per fer la primera comunió. Sense saber com ni perquè, mumare decidí partir, pot ser era la millor decisió, allunyar-se de tot allò que li feia mal i emprendre una vida nova, ella i jo soles. Sentia tranquilitat en aquella casa, la padrina venia sovint, i es quedava amb mi durant les vacances. Era un pis luminós, ampli, amb una cuina gran on hi passava la major part del temps que era a casa, guaitant per la finestra, una finestra que me mostrava un pati ple de bicicletes, pilotes i molts germans, éreu deu, dotze ,no sé quants. Uns de la meva edat, o tal vegada una mica més grans. Jugàveu a pilota, a fer voltes amb la bicicleta , a còrrer un darrera l'altre. Jo m'entretenia mirant-vos. Un dia em convidàreu a baixar. Record aquella terrassa, era el meu somni: jo era sola, voltros més de deu, què divertit era allò als meus ulls. Sentia enveja.
Al poc temps, la mare i el pare es varen tornar a juntar, mumare va tornar enrera la seva decisió per protegir-me, per no deixar-me sola els diumenges amb el pare. Després de fer la primera comunió ens varem mudar de nou mumare i jo a la casa de sempre. Tu i jo viviem al mateix carrer, ara un poc més distants, però no el suficient com perque jo no sabès de la mort de la teva germana. Em va commoure. Vaig pensar, "tothom té el seu patiment".

Fa dos anys i mig aparegueres aquí, record que tu havies venut el pis dels teus pares, jo acabava de posar en venda el nostre. Em vares animar, em vares dir que seria fàcil. Des de llavors, me sentia acompanyada aquí amb la teva presència. Ara et vull donar les gràcies per haver estat aquest temps amb noltros, per haver-me acompanyat en aquell moment de la infància sense tu saber-ho, i també en aquest moment de la meva vida, dos tránsits gens fàcils de passar. Gràcies per haver participat en aquella constelació que em va posar al davant la vida per donar-me un poc de llum, i gràcies per totes aquelles coses que has tingut la valentia de compartir amb nosaltres i que a mi en particular, m'han ajudat molt a entendre a l'altre, i poder veure als homes d'una altre manera, amb confiança i amb tendresa. Gràcies estimat.

dissabte, 4 de març del 2017

La música

Una canción por si sola podía transformar sus emociones, y un ritmo, una melodía podían llevarle a un momento de su vida , a vivencias que habían quedado en su memoria gracias a la música, incrustada en su ser más profundo. Se podría decir que su vida tenía una banda sonora propia, desde bien pequeña, y que ciertas canciones, por sus letras, podían definir acontecimientos y sentimientos, pasiones y desamores, encuentros y despedidas, amores y desengaños, en definitiva, una definición de su ser interior que ahora se estaba atreviendo a explorar y enfrentar.
Era tan importante poner una melodía a cada etapa, a cada persona, a cada emoción, como tener al lado ése cuaderno en el que recogía todo lo que con la boca y con el cuerpo no era capaz de expresar, pero que con palabras escritas, iba tomando la forma con la que ella vivía su vida. Sentía que para poder seguir adelante era importante ponerle palabras a lo sentido, pues en ocasiones un pensamiento, una emoción la obsesionaban hasta el punto de no dejarla descansar, se le aparecía de manera repetitiva, hasta que conseguía escribir en un cuaderno aquéllo que la desbordaba dándole salida y realidad. De lo contrario, le pasaría como cuando de niña confundió realidad con imaginación. De aquellas escenas no tenía recuerdo sonoro, sino silencio, sólo silencio, como si fuera no hubiera mundo, como si dentro, ella misma no existiera.
Los pensamientos se le amontonaban, los sentimientos la desbordaban, al no atreverse a compartirlos por sentirse absurda, poco importante, desagradable incluso.
El día que los escribió para él en un papel, supo cuan importante era ponerle nombre a todo aquello que se le había atascado en la garganta y nunca fue capaz de gritar. Pero no había música.No hubo música tampoco cuando estuvo con él. Ahora podía hacer una similitud de las dos vivencias, pues de daba cuenta de que en ambas la música desapareció de su vida, pero no de su ser, pues al salir a flote, la música se convirtió una cuerda de salvación.
Se trataba ahora de no olvidarse de que la música era para ella, sinónimo de libertad.

dijous, 2 de març del 2017

Déme una chuspita, vea!

Una noche más, después de trabajar toda la semana, se fue con sus vecinos a aquél lugar que la acogió como a una más de la clientela, mejor dicho, de la familia habitual. Detrás de la barra, recuerda que siempre estaba aquél tipo tan peculiar, con una personalidad distinguida, cosmopolita, abierta: era el dueño del local. Era una persona con una sensibilidad especial, tranquila, amable y suave, que lograba crear un ambiente cómodo y cálido cualquier noche de la semana, provocando que su barra fuera el lugar de encuentro del vecindario, de bohemios y amantes de la música cubana, andina, colombiana, de cantautores diversos, atraídos por el magnetismo que les mantenía fieles a la cita.
Ella era de las pocas mujeres que acudía sola; no era costumbre allá y en ocasiones le daba cierto reparo, aunque pronto se sintió parte de todo aquéllo, sin tener en cuenta género ni procedencia. Sin ella mediar palabra, el dueño, al verla aparecer por la puerta, ya destapaba una botella de la única bebida que ella tomaba:"_Un Canadá Dry para la española",decía, mientras la colocaba encima de la barra sin esperar a que ella la pidiera. Le encantaba ésa familiaridad, la hacía sentirse acogida, mimada, atendida en una ciudad que pronto la hizo suya. Bebía pausadamente mientras escuchaba las conversaciones que se mantenían alrededor del escenario. Aunque más que todo, se detenía a descifrar las expresiones desconocidas que le resultaban tan divertidas, con ésa jerga propia de la ciudad, donde un pollo era carne, aunque no de ave, la comida te la metían en una chuspa, la vergüenza se convertía en pena, a las penas no había que pararles bola y lo más conveniente era dejarse de mamar gallo, e irse a "rumbiar". Se acordaba de las novelas de Gabriel García Márquez, que ahora podía comprobar que eran "puritita" transcripción de lo que pasaba en ése fantástico pais.



dimecres, 1 de març del 2017

Secret.

Partia de matinada cap a la feina, automàticament conduïa com cada matí, durant quaranta minuts, un temps preciós per escoltar la seva música, ella sola amb els seus pensaments. Als cinc minuts, una cançó la conectà vint anys enrera, amb aquella nit cap d'any, quan en Sam i ella s'acomiadaren per no trobar-se mai més.
Des d'aquell instant en què es besaren apassionadament per dir-se adéu, només varen tenir notícies un de l'altre a través de l'amic comú. Es conegueren un estiu a l'illa, on ell acudí a la trobada que ella organitzava cada any . En Sam formava part de l'organització estrangera, s'entenien en anglès, aquell anglès que parlen dues persones que sense dominar l'idioma, es volen entendre i mostrar-se propers. Aquella manera de parlar entre ells generava complilcitat en els gestes i les expresions, formant una atmòsfera de comunicació només descifrable per ells dos.
Mantingueren en secret els seus encontres durant la trobada, per evitar comentaris i simular una serietat esperada de les persones que tenen una responsabilitat. Aquell misteri donava un aire d'aventura a la seva relació, apassionada des del primer moment, perquè sabien de la seva caducitat. Acabà l'estiu i es distanciaren, ella viatjà a terres llatinoamericanes, per complir amb un dels seus somnis d'adol·lescent, ell partia a una altre trobada de la organització que presidia, aquesta vegada a Àssia. Estarien mesos sense poder-se comunicar més que per carta, cartes que arribaven a deshora, per la distància i per la precarietat del moment.
Era Nadal, any i mig després, ella havia arribat del seu periple per diferents paísos . Tocaren a la porta, ella no esperava ningú, va mirar per l'ull de vidre. No podia ser... era en Sam acompanyat del seu amic. El sentiment d'ella fou de profunda sorpresa, emoció es diria. Les cames li tremolaven, va quedar clavada a terra, era una sensació coneguda: la por. La por que es mesclava sempre que sorgia el desig, que la paralitzava. No sap com, va obrir la porta, es quedaren un davant l'altre, en una situació gairebé irreal. S'intercanviaren mirades, s'abraçaren sentidament, es tornaren mirar, aquesta vegada rient, rient de debò, o de por. Ell, amb un somriure i ulls brillants, li entregà uns presents que havia duit per ella des d'Assia. Ella improvisà un detall cercant dins de la maleta encara sense desfer. No sabien què dir-se. Começaven frases ambdós a l'hora, coincidint sense escoltar-se, només rient.Les mans agafades amb força.
Quedaren en veure's a la nit, ella aniria a sopar a casa de l'amic on ell s'allotjava. En veure's en aquell instant, s'abraçaren sentidament, les galtes es rossaren, les respiracions s'acceleraren, els llavis d'ell la cercaven, els llavis d'ella s'apretaren amb força amb els d'ell i es besaren llargament, amb una passió despreocupada, gens pendent de les mirades dels altres. Eren ells dos sols, tal i com s'havien desitjat des de la distància, un davant de l'atre, i temps per tocar-se, sentir-se, olorar-se, besar-se profundament, assaborient cada instant i cada racó de l'altre.
Aquella nit es convertiria en una setmana. Una setmana intensa, de llargues converses, llargues vetllades sense dormir, passejades per l'illa, vorera de mar, muntanya endins, sense aturar de parlar, de despullar-se en cos i ànima, de fer l'amor, de somniar i riure. Construïen entre els dos el proper somni, aquesta vegada en comú: viatjar de nord a sud pel continent americà, ella fent feina en organitzacions no governamentals, ell, fent reportatges dels projectes visitats.
Tenien tota la vida per davant. Eren joves, molt joves. Ell aprendria la llengua, ella el duria per racons exòtics, amb poca presència estrangera, per paisatges de novela, pobles de muntanya, poc explorats, on la vida transcorre a un altre ritme.
 Sense adonar-se'n arribà el final de les vacances i ell tornà partir. Assumiren el compromís de tornar-se a veure quan ell acabàs els seus estudis. Ella es posà a fer feina per tenir diners per als seus projectes.
Passaren mesos, distància, temps, quí sap el que va passar, no es tornaren trobar. La nit de cap d'any sopaven a casa d'ella les amistats de tota la vida, com cada any, era el costum, cada any ella es rodejava de les persones que l'acompanyaven en la seva vida. Sobtadament, ell apareguè tocant a la porta, com havia fet un any enrera,s'abraçaren tot just mirar-se, s'agafaren la mà,i no l'amollarien fins al vespre següent quan s'acomiadaren a la porta de la casa d'ella, i es besaren sense importar qui estava davant, com si no s'haguèsssin de tornar a trobar, però això ells no ho sabien...
 Ara ella plorava de debó, dins del seu cotxe, com no ho va poder fer aquell dia, enyorant el moment, i pensant en el camí que havia triat , allò que havia somniat amb en Sam pot ser era massa bó per ella, pot ser ella pensàs que era tan bo, que no podia esser per ella. No ho havia pogut plorar fins ara...

Mestra.

No sé qui ets ni et conec, però me sent vista des del primer moment, sense necessitat de dir res, sé que no cal perdre el temps en bogeries, amagant allò que tu, des de la teva mirada amorosa i penetrant, ja has vist.La vergonya va caure com un plom a terra, va desaparèixer de l'estància on totes i tots estavem exposats a la teva maestria. Sense saber com, vaig entrar al lloc on me resistia a entrar, a l'abisme que havia amagat tants anys de la mirada dels altres. Me vares mirar a travès dels meus ulls, que són l'entrada a la tristor profunda que aviat em delata, i que ben aviat tu vares entendre. No té sentit allargar o posar paraules al que va passar en aquells dos dies, he atravessat una porta sagrada, la de la meva pròpia essència, ignorada fins ara per no haver-me'n de fer responsable. Gràcies per empènyer-me cap allà, ara no puc negar-me a viure segons el que desig, que no és més que transformar-me en la que som.