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diumenge, 14 d’abril del 2019

Escriure...

L'escritura sense control és una substància adictiva, aquella que es passeja per dins de la  pell, quan els dits piquen sobre el teclat,  quan el paper és en blanc i les paraules van brollant de les puntes dels  dits, mentre s'omple la fulla, dibuixant amb el llenguatge aquelles sensacions que són impossibles de captar amb la vista, aquelles que la mirada no veu, aquelles que l'ànima és capaç de sentir quan s'obre lliure i es fa permeable a les vibracions que la música, la bellesa, l'amor, el desig, atravessen, amb delicadesa, la pell.

Descriure sensacions per fer-les sentir a l'altre, trobar les paraules precises que creen aquella cadència, la que genera la sensació d'entrar en altres mons creats només dins dels racons secrets de la ment, obrir finestres tancades o encloses per por a que les vergonyes floreixin cap a fora, mostrar els monstres que l'habiten, monstres que pesen quan s'amaguen  i que s'esvaeixen amb la llum que entra per aquelles encletxes, fins ara empeses per no deixar la passar, amb por a que es revelin els secrets impresos com a negatius en el pensament secret, aquell que roman en l'obscuritat , tot sabent que en veure la llum, deixaran de tenir pes, deixaran de ser l'àncora coneguda, la que protegeix de la mala mar, de les corrents .Són moments casi màgics,  en que les idees brollen per si soles, sense frenar i casi a través de la pell, és un estat desitjat , difícil d' induïr quan venen paraules a la ment.

De sobte, una imatge, un lloc, una paraula, una situació, disparen l'esperit de la paraula i, si els astres estan a favor, les idees flueixen soles com si la història prengués vida per si sola. Personatges reals en situacions imaginades, recreen la imaginació, provocant una distorsió  de la realitat , passant a un món sense dimensions, on tot és possible i on res no té límits, només aquells que sense saber com, eviten que les fantasies destapin pensaments fins ara guardats en racons obscurs, d'on és dificil rescatar-los sense desfer, amb violència o, pot ser, amb dolor, el ferrató que els té ancorats a les profunditats mentals, emocionals, o , qui sap quines realitats de ficció, il·lusions construïdes per escapar de la realitat, ...

I, em deman ... quina és la realitat? existeix una?, són moltes? és la que jo m'he creat? és la teva? .. 

I ara que pot ser hagi arribat a  entendre el mecanisme de la vergonya,  resulta difícil renunciar al món creat per la ment, per la incertesa de no saber gestionar tot allò que m'atreu i que està al darrera de la línia de la por. 

dimecres, 3 d’abril del 2019

Fracaso

Tenía una vida tranquila. A mis veinte años, mis padres me habían tratado siempre como a una princesa. Soy la menor de cuatro hermanos. Mi hermano mayor vive en Nueva York. Se fue a vivir allí con su mujer. Tiene un negocio que le funciona muy bien por lo que lleva una buena vida.  Mi hermana, la única hermana, está en Londres. Se casó con un primo mío y ahora tienen cuatro hijos. Ella no trabaja fuera de la casa, y su marido tiene un taxi. Mi otro hermano vive en Islamabad, todavía no se ha casado, él se ha quedado con el negocio familiar, porque mi padre sólo va por allí de vez en cuando. Yo me casé hace dos años, con el hombre que eligieron mis padres, un hombre que llevaba unos años en España, un amigo de la familia, que mis padres pensaron que sería un buen marido. Yo me casé con él sin conocerle, por poderes. Y al poco tiempo, me mudé a Barcelona. Sólo hablaba urdú y un poco de inglés. No sabía dónde estaba España, no sabía el idioma. Pensaba que no lo necesitaría con urgencia porque mi marido se encargaría de todo.
Al poco tiempo de llegar, él me pegó, me cogió por el cabello, me tiró al suelo, me arrastró y me dañó el brazo, de tal manera que tuve que ir al médico. Cuando me atendieron, yo no podía decir nada, no entendía nada de lo que la enfermera me preguntaba, estaba aturdida, no paraba de llorar, me dolía todo el cuerpo. Y la policía le detuvo, porque unos familiares se dieron cuenta de que había sido él quien me había golpeado.
Y entonces, empezó el siguiente infierno. Fui a un juicio, no entendí nada, no supe qué pasaba, no entendí por qué, no pude volver a mi casa, decían que él me podía volver a pegar. Entonces,  me llevaron a un centro en el que había más mujeres que habían sufrido agresiones, algunas con sus hijos. El sitio no me gustaba, no tenía una habitación para mí sola. No era lo que me habían explicado cuando me casaron con aquél hombre: estaría en una casa bonita, con mi marido, tendríamos hijos, me dedicaría a estar en la casa, cuidar de mis hijos si venían más, y sería feliz con mi vida en Europa.
Nada de eso sucedió. Todo fue doloroso: salir de mi pais fue duro, pero me esperaba una vida cómoda en Barcelona. Eso es lo que mis padres me habían contado. Sin embargo, todo se truncó de la noche a la mañana, cuando, después de mantener relaciones, él me dijo que soy fea, que no le gusto, que no sé hacer nada, que por él me puedo volver a mi país, que nos vamos a divorciar porque no soy una buena mujer para él.
Todavía es mi marido. No ha hecho ningún trámite para pedir el divorcio, y yo, tampoco. Mi familia me dice que no lo haga porque voy a perder mis derechos como residente en España, además de que no quieren que sea yo quien dé el paso, para ellos es un problema con la familia de él. Ellos pagaron una dote a mis padres para que nos casásemos, y si lo hacemos, mis padres tendrán que devolver el dinero entregado, unos tres mil euros. Es el precio que se pone a la felicidad, una felicidad que nadie podía pensar que se truncaría, porque nadie podía pensar en el fracaso. Sólo se podía prever el éxito, tener hijos, vivir muchos años de matrimonio.
Ahora , estoy aquí, sola, sin apenas entender el idioma, sin saber cómo he llegado a este lugar, cobrando una pequeña ayuda mientras no encuentro trabajo. Estoy muy sola, nada de familia, nada de amigas, nadie más que las compañeras que he conocido en el centro de acogida, sin saber muy bien a qué me puedo dedicar, en este país que de momento me acoge pero al que nada me une. Me siento abandonada por mi familia, que es quien me ha metido en todo esto, quien ha fracasado al escribir el guión de mi propia existencia, un guión del que no me permiten ser la protagonista, sino simplemente, la figurante.
En este momento, sólo puedo pensar: Fracaso.

diumenge, 31 de març del 2019

Para quién trabajamos, a quién atendemos.

Ya hace unos años que esta idea recurrente me llega a la mente: ¿es realmente trabajo social lo que hacemos en Servicios Sociales, o es simplemente contención social?
Lunes, atiendo a Vanessa, madre de tres hijos, a la que no le basta el salario para pagar el comedor en la escuela, mientras ella va a trabajar en un supermercado, unas semanas en turno de mañana, unas semanas en turno de tarde. Me pregunta si hay becas para comedor porque las que le ofrecen en Educación no solucionan su situación: tiene que adelantar ella los meses de cuota hasta que le llegue la beca, a la que no puede acceder a su vez, si sus hijos no se quedan en el comedor. Total, cada mes tiene que abonar 375 euros para poder ir a trabajar, y no dejar a sus hijos comiendo solos en casa, menores de 9 años dos de ellos. Ella  gana 1.200 euros, de los que tenemos que tener en cuenta que 450 se van en alquiler de la casa. Le quedan, entre comedor y alquiler, 400 euros para pagar transporte a su trabajo, luz, gas, ropa y comida de sus hijos. 
Martes: Acude una mujer que tiene un bebé de ocho meses, se acaba de divorciar de su expareja, después de un proceso judicial por malos tratos. Ella se ha quedado con la criatura, él , desde que ella le puso la denuncia por violencia de género, no le ha pasado ni un solo mes de la manutención. Necesita trabajar urgentemente, está compartiendo una habitación con otra amiga, y no las dejan empadronarse en el domicilio porque la propietaria no sabe que están viviendo allí. Se trata de un realquiler fraudulento, al que no podemos poner solución por temor a que las echen de la casa, y se queden sin techo.  Con lo que gana de la Renta Activa de Inserción, 426 euros, no puede dejar a su hijo en la guardería porque no les quedaría dinero para comer. Solicita una ayuda de guardería.
Martes tarde: Una mujer me cuenta que se separó de su pareja y padre de su hijo, después de un juicio por violencia de género, en el que se especifica que él no puede aproximarse a ella en seis meses , que están a punto de terminar. Él no se ha hecho cargo en estos meses de ningún gasto de la niña, y sin embargo, ahora reclama que quiere verla , e incluso, reclama una custodia compartida porque así los abuelos paternos podran verla. Ella no sabe que tiene que haber un convenio regulador que especifique tales medidas, que tiene que pasar por el juzgado y ser registrado. Nadie la informó cuando hubo juicio. Ahora, empieza la temporada de verano y va a empezar a trabajar. No sabe cómo hacerlo porque no tiene con quien dejar a la niña. Tiene miedo de dejarla en la guardería porque teme que el padre, la recoja sin su permiso. No hay ningún documento que especifique que ella tiene la custodia. 
Miércoles: Un chico de veinticuatro años, colombiano, solicita un informe de arraigo. Le explico que para podérselo hacer, tiene que estar empadronado en el domicilio en el que reside. Me dice que no es posible porque el dueño de la casa no quiere empadronarle porque no declara el alquiler en Hacienda para no pagar más en la declaración. Le pregunto si tiene posibilidades de empadronarse en otro domicilio, y , desolado, me dice que no tiene a nadie más y que se da cuenta de que ha actuado mal el propietario y le ha estado engañando con el empadronamiento. Necesita con urgencia el informe porque le hacen un contrato de trabajo en una finca agrícola en cuanto lo tenga. Sólo quiere empezar a trabajar cuanto antes, nunca ha dependido de nadie ni quiere hacerlo. 
Jueves, una mujer que tiene que salir del Centro de Acogida con sus tres hijos, ha encontrado una casa en más o menos buen estado, sin muebles, sin electrodomésticos , a la que tiene que mudarse el mes que viene, y abonar dos meses de depósito y el mes de alquiler. En total, 1.600 euros, de los que sólo dispone de 500, porque acaba de empezar a trabajar, tiene algo ahorrado, pero tiene que pagar el comedor de las tres hijas para poder compatibilizar su trabajo con el horario escolar. Nos pide ayuda para el alquiler. El plazo para estas ayudas se abrió en octubre y en noviembre ya se habían agotado los fondos. No podrá acceder hasta dentro de seis meses. Tendremos que ver otras vías. 
Y bien, suponiendo que este es un ejemplo de lo que nos pasa en Servicios Sociales todas las semanas, que somos muchas profesionales que tenemos que destinar nuestra jornada a atender demandas parecidas, con multitud de puntos en común, todos basados en la falta de servicios públicos que faciliten la conciliación de la vida familiar y laboral, que se cubran los gastos que supone tener hijos en edad escolar, que la vivienda no es accesible para los sueldos que se reciben, no sería mucho más barato y eficaz que nos dedicásemos a planificar proyectos más globales que dieran respuesta a necesidades colectivas que atendemos como si fuesen individuales?
O es que interesa más que pensemos que los problemas son  individuales y que suceden por  la falta de empoderamiento?
Estamos ante una encrucijada hipócrita, individualista y desquiciante, en una sociedad que nos bombardea con productos para el consumo, para el ocio , la diversión y el despilfarro, cuando no nos paramos a pensar que las necesidades básicas no están garantizadas para el conjunto de la sociedad, no para personas concretas. 

diumenge, 24 de març del 2019

Fresas: fruta maldita

(Los datos que expongo sobre el caso, son una mezcla de situaciones de diferentes mujeres a las que atiendo, para salvaguardar su privacidad).

Estoy desayunando cómodamente en mi casa, en el jardín, al sol. Me he preparado un suculento desayuno rememorando los desayunos irrepetibles de Marruecos, de ésos que te sirven  con café, pan con aceite, jugo de naranja, aceitunas, queso, mnsemn, miel, mermelada,.... y a veces un poco de fruta del tiempo. En esta época, serían fresas.
No tengo, es el primer año en el que he decidido no comprarlas, excepto si estoy segura de que están cultivadas en condiciones humanas y salubres, lo más cerca posible de mi casa.  Trato de ser coherente en lo que puedo y sé. Consumir producto local, comprar lo que me voy a comer, lo que es sano para mí y mi familia, y para el entorno. Cuantos menos quilómetros ha recorrido el producto, mejor. Más control tengo sobre lo que como. Huyo de modas en la comida. Practico la simplicidad. Cuando viajo, igual. Trato de comer producto fresco local. Nada de franquicias ni cosas envasadas de no sé dónde, en no sé qué condiciones, plastificadas, viajadas a lo largo de mares, carreteras y aviones. Demasiado coste energético para unos segundos de placer.
Y bien, me centro en las fresas, porque es el tema que me atañe desde hace unos meses.
Muchas personas vemos la televisión, sabemos lo que está pasando en los campos de las fresas, precisamente porque unas mujeres valientes, extranjeras en su mayoría, contratadas en condiciones infrahumanas en origen, se han atrevido a acudir a los tribunales para pedir auxilio ante tanto abuso.
Lástima que se han encontrado con un titán al que no sabían que tendrían que enfrentarse: el machismo, el patriarcado y, el racismo, la falta de ética y la falta de compromiso en la defensa de los derechos de las trabajadoras más vulnerables, las del sector agrícola.
A mi despacho, llegó una hace unos meses. No voy a describir su caso, pero sí su situación de partida, y su situación actual.
La llamaron para venir a España el año pasado. Quienes reclutan mujeres en Marruecos para la campaña de la fresa, saben muy bien lo que buscan: mujeres vulnerables, a ser posible analfabetas, con hijos, no muy guapas, muy pobres, que estén dispuestas a viajar unos meses a España para trabajar a destajo, vivir en barracones ("total, viven ya en situaciones similares en su pais", deben pensar sus contratadores), prometiéndoles un buen sueldo para sacar adelante a sus familias, a la vez que buscan que no estén asociadas, que no se conozcan entre ellas previamente ni que tengan contacto con ninguna asociación de Derechos humanos en Marruecos.
Bien, el cóctel perfecto para practicar la esclavitud. Les pagan una miseria, para que aún se sientan más vulnerables, y les ofrecen unos euritos como complemento si hacen los que les piden, o se lo dicen a su capataz para que le despida o no le pague lo que le toca.
Mal asesorada, la mujer que atiendo, vino a parar a Mallorca desde Huelva, en unas circunstancias que ni ella misma sabe explicar. Debe un dinero que tiene que devolver, no tiene autorización para trabajar y está  atrapada en España sin derechos como trabajadora que ha sido abusada y engañada, porque su autorización de residencia era temporal, de tan sólo unos meses para trabajar en la fresa, cobrar y regresar a su país. Si incumplía con el contrato, que ella no pudo leer porque, entre otras cosas, no habla español y es analfabeta en su propia lengua, perdía todos los derechos, y no se la puede contratar para la próxima campaña, ni para las siguientes. Así son las leyes.
No ha regresado a Marruecos porque debe dinero aquí, teme por represalias hacia su hijo de ocho años y su madre que residen en una ciudad importante de Marruecos, en un barrio muy pobre, en el que reside también el padre de su hijo y agresor de su expareja. No quiere volver sin saldar su deuda aquí, y sin tener dinero para dar a su familia, porque es lo que ellos esperan de ella. Además, será juzgada por sus vecinos y sus familiares, por haberse dejado abusar, por no haber mandado el dinero a tiempo, por no cumplir con los objetivos prometidos. Teme también al agresor, que es vecino y familiar a la vez.
Y, mientras tanto, aquí está, en Mallorca, perdida, desanimada, atrapada, a la espera de que pasen tres años para obtener el arraigo y la autorización de residencia por esta circunstancia. Y traer a su hijo en cuatro años, un hijo al que no habrá visto en todo este tiempo, que , si todo va bien, llegará aquí con  doce años, sin haber convivido con su madre, sin saber las lenguas de las islas que le exigirán para acabar la secundaria.
No me puedo quedar quieta ante estos casos. Hay que sacarlos a relucir para vergüenza de nuestras instituciones.
Tiene veintitrés años. ¿parece mentira? Pues es así.Y no es sólo ella. Hay más.

divendres, 22 de març del 2019

Mujeres.

La puerta de mi despacho se ha convertido en una ventana al mundo. Por ella entráis mujeres de todos los países, de todas las historias, de todas las vidas. 
El primer día que entráis, nos sentamos sin mesa enmedio, sin barreras, con una caja de pañuelos y un vaso de agua. Es la mejor manera que tengo para recibiros tras el árduo camino que todas habéis recorrido antes de contármelo. 
Trato de escucharos atentamente, como si me leyerais un libro de vuestras vidas, vidas que desconozco por completo antes de que crucéis el umbral , y que, de  pronto me van a resultar familiares, cotidianas, comunes, parecidas, conectadas. 
Podría empezar por cualquiera de vosotras, tratando de unir los episodios que me vais detallando, para dar una idea del conjunto que tengo delante. Un ramillete de mujeres fuertes, potentes, maravillosas que habéis sido capaces de salir del atolladero al que muchas, no todas, llegasteis por amor. Un ramo de preciosas flores, de distintos países, unas floreciendo, otras con miedo a florecer, otras, tratando de sostenerse sobre un dañado tallo que necesita nutrirse para salvar la vida. 
Casi todas, madres, y todas,  hijas, que no queréis seguir los pasos de las mujeres de vuestra familia, que abogáis por un futuro solas, sin depender de nadie, y, sobre todo, sin que nadie dependa de vosotras. 
Unas salisteis de un país en el que la violencia está en cualquier parte, donde bien niñas habéis presenciado asesinatos, de ésos que no se pueden recordar sin estremecerse. Otras, habéis seguido a vuestras parejas por amor, abandonando vuestro país para rehacer vuestras vidas en El Dorado, para estar junto a quien amabais, a quien amais, a pesar de que os ha hecho mal, os ha roto la vida, el cuerpo, la juventud. Otras, llegasteis al matrimonio con un hombre al que no amabais, elegido por vuestras familias, decepcionadas ahora por el fracaso en la elección de aquel que se suponía os tenía que colmar de amores. 
Y sin embargo, estáis enteras, cada día, para enfrentar los duros procesos judiciales, los divorcios, los desengaños y el maltrato al que os somete la vida. 
Os miro, os escucho, y siento admiración ante vuestra entereza, vuestra alegría de vivir, ante todo el amor que entregáis a vuestros hijos, a vuestras hijas, a vuestro entorno. 
Me dijo el periodista: "Escribe, tienes acceso a historias que pocas personas pueden tener". 
Así es, mujeres.  Escribamos juntas. 

"Me han estremecido un montón de mujeres, mujeres de fuego, mujeres de nieve". 

diumenge, 3 de març del 2019

Una nit.

Queda't amb mi,
amb els meus somnis.
Queda't amb mi
amb els meus mons.
Queda't amb mi,
somniant desperta.
Queda't amb mi
i deixa'm sentir
la teva ma aqui
acompanyant-me
sense presa,
sense judici,
somniant desperta
amb els meus mons
amb els meus somnis
escoltant-me amb calma
sense presa,
sense judici.
Amb tu vull compartir
l'aliment de l'ànima,
el somni impossible,
el possible somni,
aquell món tranquil
que un dia vaig cercar
per poder fugir
d'aquell mal somni.
Queda't amb mi
una nit.

divendres, 22 de febrer del 2019

Ferida.

Aquella ferida , la més sensible,
aquella que just amb un cop d'aire,
aquella que amb una petita bufada,
reviu moments de patiment,
on el desaire, fa més greu el sentiment,
on les corasses, es reafirmen durament,
on es fan tan i tan dures,
que les paraules no les poden reblanir,
es fan dures, evitant l'aire hostil,
es fan dures, just allà,
on la pell és tan fina ,
tan fina com una trenyina,
es fan dures, per evitar que la pell s'esqueixi,
amb la freda bufada de la decepció
aquella que ve de qui t'estimes
aquella que no havies vist
aquella de la que no t'has protegit
aquella que és més forta que la trenyina.

Reblanir la corassa és cosa de temps
de temps de cures, d'estimació,
de pacients esperes
de suaus carícies
que traspassin les coraces
que acaronin la fràgil  pell
que creix, curant la ferida,
fins que el vent no l'esqueixi,
fins que l'aire la besi
fins que la trenyina es torni pell
i no es trenqui
fins que la pell sigui la única capa
que enrevolti l`ànima ferida.